Miles de mujeres protestan para que Turquía no abandone el Convenio de Estambul

Lara Villalón | Estambul - 6 agosto, 2020

Miles de mujeres han salido a las calles de la capital turca para evitar que Turquía abandone el Convenio de Estambul contra la violencia machista y para pedir a su gobierno que se aplique de manera rigurosa, porque consideran que «el Convenio da vida».

Es el mensaje de las pancartas que enarbolan las mujeres reunidas este miércoles, 5 de agosto, en la misma plaza de la ciudad del Bósforo donde en 2011 se firmó el Convenio del Consejo Europeo sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, más conocido como Convenio de Estambul, y que ahora, nueve años después, voces más conservadores del Gobierno abogan por abandonar.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, anunció recientemente que estaba dispuesto a derogarlo «si el pueblo quiere».

Si el tratado se hubiese aplicado bien, se podrían haber salvado vidas como las de Zeynep, Pinar, Sibel, Irem, Didem, asesinadas en un país en el que al menos ha habido 164 feminicidios en lo que va de año, según la asociación «Paremos los asesinatos de mujeres». El año pasado fueron 474 las mujeres asesinadas según la misma asociación.

Turquía Convenio Estambul

Mujer manifestandose en las calles de Estambul. EFE/EPA/ERDEM SAHIN

El Convenido de Estambul «da vida»

A tenor de las mujeres, ataviadas con mascarillas violetas, el pueblo no quiere abandonar el tratado contra la violencia. Para ellas «el Convenio da vida», aseguran sus pancartas. Sin embargo, por ahora solo se implementa parcialmente y falta mucho por hacer, pero «es importante», según defiende una activista presente en la manifestación, Süreyye Kilinç.

Fue bajo el mandato del propio Erdogan, entonces primer ministro, que Turquía firmó y ratificó el convenio, impulsado por el Consejo de Europa, para ayudar a establecer un marco legal en la prevención de la violencia contra las mujeres, pero el creciente poder de las corrientes religiosas cuestiona ahora este avance.

Presión de conservadores islamistas

Varios grupos conservadores islamistas han presionado a los legisladores para que Turquía se retire Convenio, bajo el argumento de que impacta negativamente en «la estructura familiar» y va en contra de los «valores nacionales».

En concreto, critican un artículo que menciona las relaciones de «personas que viven juntas» sin especificar que estén casadas. Además, consideran que la utilización del término «orientación sexual» en el texto promueve la homosexualidad.

«La Convención rechaza la oportunidad de llevar paz a una familia que está a punto de ser destruida por la violencia doméstica», señaló en un informe Türkiye Düsünce Platformu, la primera asociación en pedir su retirada.

Dañar la protección de las mujeres

La oposición al Convenio entre ciertos grupos ultraconservadores no es nada nuevo, según explica la activista Süreyye Kilinç, solo que ahora por primera vez vocean sus ideas desde posiciones de poder, al ocupar cada vez más espacio en el Gobierno.

El partido islamista AKP (fundado por Erdogán) «estaba en el poder cuando ratificaron la Convención. ¿Qué ha cambiado? En las últimas semanas han convertido Santa Sofía en mezquita, quieren controlar más las redes sociales, y ahora esto…», sostiene la abogada Öykü Gülbahar.

Turquia Convenio Estambul

Mujeres manifestándose en Estambul para que Turquia no abandone el Convenio contra la violencia machista. EFE/EPA/ERDEM SAHIN

«Quieren contentar a los sectores más conservadores pero no ven que puede dañar la protección de miles de mujeres«, añade.

«Llevamos años pidiendo que se aplique la Convención y ahora nos manifestamos para que no nos la quiten. Hay un esfuerzo por parte de las autoridades de controlar cómo las mujeres deciden su propia vida«, denuncia la directora de la asociación «Kadin cinayetlerini durduracagiz» («Paremos los asesinatos de mujeres» según su traducción), Gülsüm Kav.

División entre islamistas

En el propio AKP hay diferencias de opiniones que incluso dividen la propia familia de Erdogan. El hijo segundo del presidente, Bilal Erdogan, forma parte del consejo asesor de TÜGVA, una asociación juvenil islamista que ha exigido derogar el Convenio por «ineficaz» e «impopular» y crear nuevos instrumentos legales.

Por su parte, la hija de Erdogan, Sümeyye Erdogan, es vicepresidenta de la importante organización de mujeres KADEM, que normalmente defiende posturas conservadoras en línea con el AKP, pero siempre se ha posicionado claramente contra la violencia y ahora ha hecho público un comunicado en el que defiende el Convenio de Estambul como útil e importante.

«¿Por qué la Convención se ha convertido en un chivo expiatorio nueve años después (de adoptarla)? En un lugar donde hay tanto crimen y a pesar de existir tantas leyes. ¿Por qué se cree que la Convención es la culpable de todo?», señaló en un tuit la diputada del AKO, Canan Kalsin.

Tras la defensa del tratado por parte de destacadas mujeres del AKP, Türkiye Düsünce Platformu, la primera organización que pidió abandonar el Convenio, ha retirado su solicitud, argumentando que ha entrado en un «área minada».

Unos 20 asesinatos al mes

Organizaciones feministas han venido denunciando que el Estado no dedica los recursos necesarios para aplicar el tratado, no apoya a las víctimas con espacios de acogida, ni facilita que se pueda denunciar en comisaria ni busca cambiar el comportamiento machista mediante la educación, entre otros problemas.

En noviembre pasado, el Ministerio de Interior ofreció por primera vez una cifra de feminicidios, cerca de unos 20 asesinatos al mes. Un dato similar al del diario Bianet, que el año pasado contabilizó a 328 mujeres asesinadas por sus parejas, ex parejas, pretendientes o familiares.

Desconocimiento

Varias encuestas reflejan que el 64 % de la ciudadanía estaría en contra de abandonar el Convenio, e incluso entre los votantes del AKP, solo el 26 % está a favor de retirarse, según una encuesta de la compañía Metropoll.

Pero es dudoso el valor de este tipo de encuestas, porque otro sondeo revela que más del 50 % de la población desconoce de qué trata el Convenio de Estambul y lo confunde con un tratado marítimo.