el Hachmi

La escritora Najat El Hachmi agradece el premio Atea 2021 en la Feria del Libro de Bilbao. EFE/LUIS TEJIDO

Najat el Hachmi narra historias de mujeres que luchan para «derribar muros»

EFE|Bilbao - 4 junio, 2021

Najat el Hachmi ha recibido el Premio Ataria-Laboral Kutxa en la inauguración de la 51ª edición de la Feria del Libro de Bilbao, gracias a su última novela, «El lunes nos querrán», publicada el pasado febrero y con la que fue galardonada con el Premio Nadal 2021.

Hachmi es una escritora española de origen marroquí que ha crecido escuchando que vivía entre dos mundos, Marruecos y Cataluña, lugar al que llegó con solo ocho años de edad, y ese fue uno de los motivos que la empujaron a escribir, para «derribar muros» en un mundo “fragmentado y lleno de prejuicios que impiden conocer al otro”.

La literatura, una forma de derribar los muros

“’El lunes nos querrán’ es un libro que está generando un fenómeno muy importante; porque, por primera vez, tengo lectoras que son como las protagonistas de la novela y que me transmiten lo que supone para ellas que alguien cuente su historia”, ha contado Hachmi.

La escritora ha tenido que enfrentarse al racismo y al machismo, derribando esos muros que le fueron impuestos por ser mujer e hija de inmigrantes, por eso considera que la literatura la ha ayudado a “encontrar las palabras necesarias” para nombrar la discriminación sufrida.

“Yo crecí en un mundo en el que hombres y mujeres estaban separados, y contar lo que pasa en la vida de las mujeres es derribar el muro detrás del que estaban encerradas”, ha explicado.

En sus historias, Hachmi busca “acercar aquello que se cree muy lejano y a unas personas que parecen distintas” y está “convencida” de que cuando existe interés por conocer la vida de los demás, las “fronteras mentales” que separan a hombre y mujer o a personas de diferentes procedencias se pueden eliminar.

Hachmi y la crisis migratoria

Hachmi ha hablado sobre la actual crisis migratoria que se está viviendo entre Marruecos y España, considera que esta situación es “muy dolorosa”, y aunque la literatura ha sido un refugio para ella, las imágenes de las últimas semanas “son el reflejo más preciso de cómo nos hemos sentidos los que venimos de Marruecos desde hace décadas”.

“Ha supuesto reabrir una herida muy profunda, porque quienes emigran no lo deciden libremente, sino que sienten que han sido expulsados de su propia tierra porque el sistema no les permite tener cubiertas las necesidades mínimas ni un futuro”, ha explicado.

El tratamiento mediático que se le ha dado al tema, a la escritora le resulta “doloroso”, porque “analiza la situación sin tener en cuenta a las personas implicadas” y “se trata a los niños de otros de un modo en que no consentiríamos que se tratase a nuestros propios niños”.

Los libros como agentes de cambio

Por último, Hachmi ha insistido en que su visión sobre los libros como agentes de cambio “no es ingenua” y cree que la escritura ayuda a desmontar prejuicios y a “encontrar en el otro lo que nosotros somos”.