violencia género China

Una mujer con su hijo en Hong Kong, China. EFE/EPA/JEROME FAVRE

Menores testigos de violencia de género serán considerados víctimas en Cantón (China)

Pekín | EFE - 10 agosto, 2020

En la provincia suroriental china de Cantón, los menores que presencien violencia de género serán considerados víctimas por las autoridades, con el objetivo de protegerlos del impacto de la violencia machista.

Según el portal de noticias local Sixth Tone, el legislativo regional aprobó en julio una serie de medidas para aplicar la «Ley de Violencia Doméstica», y en ellas contempla la posibilidad de que los niños sean víctimas de «abuso emocional o incluso físico» en ese marco.

La iniciativa, que entrará en vigor el próximo 1 de octubre, aclara supuestos de violencia doméstica como el confinamiento, el acoso -ya sea explícito o no, y presencial o en línea-, la difamación, la filtración de información privada o incluso «provocar que una persona se congele o muera de hambre«.

Diferentes interpretaciones de la ley

La de Cantón es una interpretación que se añade a la ley nacional, y se tomó la decisión de ampliar su aplicación en esta provincia el pasado mes de diciembre después de que las autoridades reconociesen que había un problema de acoso en línea, con personas que filtraban información privada -incluidas fotos íntimas- de sus parejas.

Tras la aprobación de la Ley de Violencia Doméstica en marzo de 2016, Pekín autorizó a las diferentes regiones del país a interpretarla de distintos modos.

Por ejemplo, en la provincia de Hunan (centro-sur), la Federación de Mujeres de Toda China -la organización femenina estatal- anunció que también incluiría a los hombres víctimas de violencia doméstica a conseguir órdenes de protección policial, y en la ciudad de Yiwu (este) los residentes ya pueden comprobar si sus parejas tienen historial de este tipo de delitos.

Primera sentencia por acoso sexual

Esta decisión se ha tomado apenas semanas después de la primera victoria judicial en China para una denunciante de acoso sexual.

No fue hasta 2018 cuando el Tribunal Supremo reconoció que el acoso sexual constituía una base para emprender acciones legales contra quien lo cometiera; hasta entonces, las víctimas debían emplear otros cauces menos explícitamente relacionados para tratar de buscar justicia.

El pasado 2 de junio, un tribunal falló definitivamente a favor de una trabajadora de una ONG en la ciudad de Chengdu (centro) que había denunciado casi dos años antes a su antiguo jefe, el presidente de esa organización.

La mujer, identificada bajo el pseudónimo de Xiang Yang, explicó en una carta abierta en 2018: «Me abrazaba por detrás, sin intención alguna de dejar que me fuese».

En un primer momento, Xiang solo pudo denunciar a su exjefe por «infringir sus derechos personales» aunque, tras la decisión del Supremo, pudo finalmente hacerlo por acoso sexual, lo que provocó que el Poder Judicial chino marcase el caso como uno de los diez de interés público de 2019.

La denunciante celebró su victoria judicial, aunque el tribunal decidió no exigir al hombre que pagase una indemnización y solamente lo condenó a disculparse, algo que todavía no ha hecho.

No obstante, el largo proceso judicial -de 690 días- hizo que Xiang se replantee si recomendar emprender acciones judiciales a otras víctimas de acoso sexual.

«Creo que otras víctimas deberían pensarse bien si ir a los tribunales. Puede acabar quebrándote«, confesó.

Por ejemplo, otra mujer que denunció a un presentador de televisión de acosarla sexualmente cuando era becaria se enfrenta ahora a una querella por difamación.