Pancarta a favor de la abolición de la prostitución en la manifestación por el Día de la Mujer. EFE/ Juan Carlos Hidalgo

La pandemia agudiza la violencia que rodea a las víctimas de trata en Canarias

EFE | Las Palmas de Gran Canaria - 19 febrero, 2021

La pandemia ha agudizado la realidad violenta y deshumanizada a la que se somete a las víctimas de trata en Canarias, la mayoría de ellas menores de 35 años procedentes de Latinoamérica y de países africanos como Nigeria y otros de habla francesa.

Así lo asegura la congregación Oblatas del Santísimo Redentor y de Cáritas Diocesana de Canarias, que ayudan y asesoran a estas mujeres, a las que las mafias a las que recurren para salir de sus países las acaban prostituyendo a la fuerza para cobrarse el «préstamo» concedido a estas víctimas.

Canarias, espacio de paso y de violencia extrema

La trabajadora social del programa Daniela Ana Moreno explica que esta realidad es tan dura como cercana, ya que Canarias constituye «un espacio de paso» para estas mujeres «explotadas», que se ven así absorbidas por un entorno de «violencia extrema» que frustra, no solo su pretendido «proceso migratorio», sino que las lleva incluso a enfermar.

Por si esto fuera poco, la propagación de la pandemia y el confinamiento general decretado a partir de marzo de 2020 para tratar de frenar la primera ola conllevó que los «explotadores» encerraran a muchas de estas mujeres, entre las que también hay algunas canarias, en los clubes o casas donde ejercían la prostitución, o directamente «en la calle», sin recursos, pasando «hambre».

«Cuando llegan a la Europa soñada se encuentran con esta explotación«, a la que se añade los riesgos adicionales a los que se han expuesto por la covid-19 para seguir ofreciendo servicios a «demandantes» que, encima, pagan ahora menos dinero que antes por ellos, recalca Idaira Alemán, del Centro Lugo que gestiona Cáritas Diocesana de Canarias en los barrios de La Isleta y Arenales de Las Palmas de Gran Canaria.

Con estas situaciones «desesperadas» muchas llegan a los servicios que ofrece el programa Daniela buscando cubrir necesidades muy básicas, además de apoyo psicólogico y refugio.

Duplicación de casos tras la pandemia

«Hemos visto duplicarse el número de mujeres que han llegado a nosotros buscando alimentos, una habitación donde vivir, medicamentos o ayuda para pagar recibos. Todas tienen hijos o personas a su cargo en sus países de origen», refiere Moreno, quien destaca que la pandemia ha sido un nuevo factor que ha condicionado en gran medida la movilidad de estas víctimas, que aspiran a normalizar sus vidas para poder traerse a sus familiares junto a ellas.

Sobre las africanas, Alemán explica que hubo un tiempo en que a Canarias llegaban en pateras mujeres nigerianas abocadas a la prostitución, una realidad que podría seguir sucediendo en la actualidad, extremo que las ONG que hacen trabajo de calle con este colectivo no han podido corroborar, dadas las dificultades que impone la pandemia, que mantiene más ocultas que nunca a estas víctimas de trata.

Moreno destaca que el confinamiento duro vigente desde marzo de 2020 supuso «un despertar» para muchas de las mujeres prostituidas a la fuerza. El cese de actividad, además de más problemas para su supervivencia, también les propició un tiempo en el que pudieron reflexionar sobre «dónde estaban metidas».

Pese a todo, esta trabajadora ve admirable la «capacidad de resiliencia» que tienen muchas de estas mujeres y el hecho de que «nunca se rindan». Saben que si ellas caen, también lo harán los hijos, padres, hermanos y allegados que han dejado en sus países de origen. Por ellos sacan fuerzas para tratar de salir adelante.