esclavas sexuales

Mujeres paquistaníes seguidoras de la organización no gubernamental 'Comité de Acción Conjunta por los Derechos Humanos'. EFE

Las novias traficadas al infierno de la esclavitud sexual

Amjad Ali | Islamabad - 30 mayo, 2019

A la paquistaní Natasha Robin le prometieron una vida de ensueño junto a un marido «rico» y «cristiano» en China, pero en su lugar encontró un infierno de esclavitud sexual y violencia machista.

El caso de Robin es el de tantas otras traficadas al país vecino ante la escasez de mujeres para el matrimonio.

En China nacen muchos más niños que niñas, una brecha intensificada por la preferencia por los hijos varones y la política del hijo único implementada entre 1979 y 2015, con los consecuentes abandonos de hijas, feminicidios y negligencias a la hora de alimentarlas o llevarlas al médico.

Matrimonios arreglados

Por ello, no es raro que cientos de paquistaníes sean engatusadas cada año para casarse con chinos en matrimonios arreglados por agentes intermediarios, una realidad a la que Natasha, de 22 años y natural de Faisalabad (este de Pakistán), no es ajena.

Un agente que se identificó sólo como Anas la emparejó con Li Chang Li, un hombre supuestamente rico, también cristiano, que se encontraba en Pakistán para buscar una esposa con un visado de visitante y que le prometió el paraíso y una gran casa en el centro de China.

«Solía traer hombres y me forzaba a tener sexo con ellos»

Sin embargo, nada más lejos de la realidad, todo resultó ser un «fraude», explicó a Efe Natasha.

La vivienda de Li no tenía nada que ver con las fotografías que le habían enseñado, ni siquiera tenía baño, y su amado resultó pertenecer a otra religión, lo que llevó a la joven a experimentar una etapa «horrible» y una calidad de vida «incluso peor» que la de su aldea paquistaní.

«Solía traer hombres y me forzaba a tener sexo con ellos, así que lo tuve que hacer. Si me negaba, me pegaba o torturaba alegando que le había pagado dinero a mis padres por mí y tenía que recuperar la suma», afirmó la joven.

Natasha logró divorciarse y tras pasar doce días en el infierno pudo regresar a su país, pero no todas corren la misma suerte.

La minoría cristiana, la más vulnerable

La minoría cristiana, una comunidad empobrecida y marginada en el mayoritariamente musulmán Pakistán, es especialmente vulnerable a esta lacra que se propagó en los últimos dos años, explicó a Efe el activista por los derechos de los cristianos Saleem Iqbal.

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Saleem Iqbal, activista por los derechos de los cristianos, contesta a una pregunta durante una entrevista sobre los matrimonios de mujeres cristianas paquistaníes con ciudadanos chinos, el martes 28, en Lahore (Pakistán). EFE

Desde que la fuente comenzó a investigar este tipo de matrimonios el pasado octubre, al menos 700 cristianas y 300 musulmanas paquistaníes han sido llevadas a China como esposas, de las que sólo cerca de un centenar han podido regresar, estimó Iqbal.

En los últimos meses, las autoridades paquistaníes han arrestado a unas 40 personas involucradas en este tipo de tráfico de personas.

Víctimas de esclavitud sexual

La Agencia de Investigación Federal de Pakistán confirmó a Efe la existencia de mafias chinas que operan a través de intermediarios paquistaníes para, con el pretexto de casarlas, traficar mujeres que luego se convierten en víctimas de esclavitud sexual.

En un reciente informe, la organización Human Rights Watch (HRW) alertó de que estos casos son «preocupantemente parecidos» al patrón del tráfico de «novias» al gigante asiático desde Birmania (Myanmar), Corea del Norte, Laos, Camboya y Vietnam.

Todo ello ocurre en un contexto de menor número de mujeres chinas, con entre 30 y 40 millones de ellas que deberían estar vivas pero no lo están por la preferencia del hijo varón y estimaciones que apuntan a que para 2030 el 25 % de los hombres chinos cercanos a los 40 años no estarán casados, según HRW.

Por su parte, la embajada china en Islamabad reconoció en una serie de comunicados que hay «algunos centros de emparejamiento ilegales», pero negó que estos matrimonios deriven en «prostitución forzada o la venta de órganos de las paquistaníes que viven en China tras casarse».

El testimonio de Mahek Pervaiz a Efe sugiere lo contrario.

La joven cristiana fue encerrada en una casa en Lahore (este), una de las muchas arrendadas por las mafias para instalar a las víctimas mientras tramitan sus documentos de viaje tras el matrimonio.

Ella fue una de las afortunadas. Su familia la ayudó a escapar.

«Me retuvieron forzosamente en una casa en Lahore durante un mes y medio. Luego me di cuenta de que lo que me decía era una mentira. Había otras dos casas en nuestra calle en las vivían unas 22 de estas ‘novias'», concluyó