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Personas sostienen pancartas durante una protesta contra la gestión de la Universidad de Cornell ante una presunta agresión sexual en el campus, en Ithaca, Nueva York, EE. UU., el 5 de octubre de 2026. (Protestas, Nueva York) EFE/EPA/OLGA FEDOROVA

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Cronología del caso Cornell: de la denuncia de violación grupal a la reapertura de la investigación

Redacción Efeminista - 6 octubre, 2026

En 2024, una estudiante de la Universidad de Cornell denunció haber sido drogada y violada por siete estudiantes vinculados a la fraternidad Chi Phi, en el campus de Ithaca (norte de Nueva York). La universidad abrió una investigación interna, expulsó y sancionó a varios alumnos y cerró la fraternidad, pero el caso penal quedó inicialmente archivado sin cargos. Dos años después, una demanda civil presentada por la joven y la aparición de nuevos detalles sobre cómo se gestionó su denuncia han obligado a reabrir la investigación.

El punto de inflexión llegó cuando se conocieron las declaraciones que la estudiante, identificada como Jane Doe para proteger su identidad, había realizado ante la policía universitaria en noviembre de 2024. Allí aseguró que podía afirmar "con seguridad al 100 %" que había sido violada, describió situaciones de coacción y explicó que se encontraba demasiado ebria para tomar decisiones.

Sin embargo, según ha denunciado la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, esas palabras no aparecían en el expediente que la policía del campus trasladó a los fiscales. "¿En qué mundo la policía se enteraría por la víctima de que había sido violada en grupo [...] y no informaría de esas acusaciones al fiscal?", cuestionó Hochul.

La controversia ha trascendido además el caso particular y ha vuelto a poner el foco sobre las fraternidades universitarias y la violencia sexual en los campus estadounidenses.

Un grupo de trabajo de Cornell señaló este año que el 52 % de las mujeres vinculadas a fraternidades que respondieron a su encuesta de 2025 afirmaron haber sufrido algún contacto sexual no consentido durante su etapa universitaria, frente al 29 % de las que no pertenecían a estas organizaciones.

Entre todas las alumnas de grado encuestadas, el porcentaje alcanzó el 35 %, frente al 23 % registrado en 2023. La Red Nacional contra la Violación, el Abuso y el Incesto (RAINN) calcula además que una de cada seis mujeres durante su primer año de universidad sufre una agresión sexual.

Las fraternidades forman parte de la vida universitaria estadounidense desde finales del siglo XVIII y muchas disponen de residencias propias y organizan fiestas y actividades sociales. Pero su funcionamiento lleva décadas siendo cuestionado por las novatadas, el consumo de alcohol y los problemas de seguridad. En Cornell, las novatadas están prohibidas y la universidad mantiene un registro público de infracciones cometidas por estas organizaciones desde 2004.

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La casa de la fraternidad Chi Phi, actualmente cerrada, fotografiada durante una protesta contra la gestión de la Universidad de Cornell. EFE/EPA/OLGA FEDOROVA

Cronología del caso

La denuncia y las primeras investigaciones

Madruga del 19 de octubre de 2024: Jane Doe fue agredida sexualmente por siete estudiantes de Chi Phi en la sede de la fraternidad de Cornell, en Ithaca, Nueva York.

La joven sostiene que había consumido alcohol y otras sustancias y que se encontraba incapacitada para prestar consentimiento mientras era sometida a agresiones sexuales durante horas.

14 y 15 de noviembre de 2024: la víctima denunció los hechos ante la policía de la universidad a lo largo de dos jornadas de entrevistas. Según las transcripciones conocidas posteriormente, a la que han accedido varios medios, entre ello CBS, la joven admite no recordar partes de la noche porque consumió alcohol y drogas, pero declaró que fue "golpeada físicamente" y "violada".

"Puedo decir con seguridad al 100 % que fui violada", indicó la víctima, que tenía 20 años, a la policía de Cornell al denunciar los hechos a lo largo de dos jornadas de entrevistas el 14 y 15 de noviembre de 2024, unas tres semanas después del incidente, según CBS.

El canal ABC incluye otras partes de la transcripción en las que dice que sintió "coacción", rechazó verbalmente avances de los hombres y sintió "que era incapaz de tomar ninguna decisión por lo ebria que estaba".

Después de la denuncia de 2024: la Universidad de Cornell abrió una investigación interna de varios meses. Como resultado, expulsó a dos estudiantes, sancionó a otros y ordenó el cierre de la fraternidad Chi Phi en el campus, que desde entonces permanece apartada.

Fase inicial de la investigación penal: la Fiscalía del condado de Tompkins no presentó cargos en un primer momento. Más tarde, el fiscal Matthew Van Houten explicó que entonces consideró que no había evidencia suficiente de falta de consentimiento, aunque posteriormente dijo no haber visto la transcripción completa de las entrevistas de la víctima con la policía universitaria.

La demanda que reabre el caso

18 de septiembre de 2026: Casi dos años después de los hechos, la estudiante presentó una demanda civil contra la Universidad de Cornell y sus siete presuntos agresores. La demanda volvió a poner el caso en primer plano y aportó nuevos detalles sobre aquella noche y sobre la actuación posterior de la universidad.

Jane Doe sostiene que Cornell no actuó correctamente para protegerla y cuestiona la respuesta de la institución después de que denunciara los hechos.

28 de septiembre de 2026: Tras la presentación de la demanda, la Fiscalía decidió reabrir una investigación que había cerrado inicialmente sin cargos. El caso volvió entonces a examinarse a la luz de la nueva documentación conocida y de las alegaciones incluidas en la demanda civil.

30 de septiembre de 2026: La controversia aumentó cuando medios estadounidenses difundieron fragmentos de las entrevistas realizadas por la policía universitaria en noviembre de 2024. Ese mismo día, la Asamblea del estado de Nueva York anunció la creación de un grupo de trabajo legislativo para revisar las leyes estatales sobre agresión sexual a raíz del caso.

La intervención del estado de Nueva York

1 de octubre de 2026: La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, apartó del caso al fiscal del condado de Tompkins y nombró como fiscal especial a la fiscal general del estado, Letitia James, tras considerar que había nueva información que planteaba serias dudas sobre la investigación inicial de la policía de Cornell y sobre la decisión de no presentar cargos.

James confirmó posteriormente que existe "una investigación criminal" en marcha y aseguró estar comprometida con llevarla a cabo, aunque advirtió de que un procedimiento de estas características requiere tiempo.

2 de octubre de 2026: Hochul anunció además que Cornell aceptó realizar una revisión externa e independiente de la gestión del caso. Ese mismo día, la universidad expresó su apoyo tanto a esa revisión como al nombramiento de James como fiscal especial.

4 de octubre de 2026: El abogado de la denunciante, Thomas Giuffra, denunció públicamente que su clienta estaba siendo acosada en redes sociales para que retirara la demanda civil y alertó de intentos de identificarla públicamente y difundir su identidad para presionarla y que retire la demanda civil.

"Ella no está bien. Está siendo acosada en las redes sociales, donde la gente intenta identificarla", explicó el letrado a CNN.

El caso sigue ahora dos vías paralelas: la demanda civil presentada contra Cornell y los siete estudiantes y una investigación criminal dirigida por Letitia James como fiscal especial, mientras una revisión independiente deberá determinar también cómo gestionó la Universidad de Cornell la denuncia desde 2024.

5 de octubre: Cientos de estudiantes de la Universidad de Cornell, en el estado de Nueva York, marcharon por el campus para exigir justicia por Jane Doe. "Sin justicia no hay paz", "Queremos justicia ahora", "Apoyamos a Jane Doe", "Nos solidarizamos con los sobrevivientes" o "Vergüenza", gritaban a medida que recorrían el prestigioso centro universitario.

"Había mucha frustración entre el alumnado, que no entendía cómo podía suceder algo así", dijo a Spectrum Jonathan Lam, copresidente de la Unión por las Libertades Civiles (ACLU) de la Universidad de Cornell, y destacó que es importante que el presidente de Cornell, Michael Kotlikoff, reconozca que es necesario un cambio.