trata esclavitud

Beatriz Sánchez, Fiscal de Sala de Extranjería, dirige un curso sobre la trata. Imagen extraída de las redes sociales de la Fiscalía General.

La Fiscal de Extranjería defiende penalizar los delitos de trabajos forzados, servidumbre y esclavitud

EFE | Madrid - 16 agosto, 2022

Para combatir la trata de seres humanos y la esclavitud sexual, la fiscal de Sala Coordinadora de Extranjería, Beatriz Sánchez Álvarez, ha defendido la necesidad de penalizar en España los delitos de trabajos forzados, servidumbre y esclavitud, así como «todas las formas de proxenetismo».

La Fiscalía General del Estado ha difundido una entrevista en la que la recientemente nombrada fiscal coordinadora de Extranjería sostiene que la trata de personas es la «esclavitud del siglo XXI«.

Por ello ha explicado que en España «la falta de una penalización de los delitos de trabajos forzados, servidumbre y esclavitud es una gran asignatura pendiente que ya se está empezando a abordar a través del Plan Nacional contra los trabajos forzosos y otras iniciativas legislativas».

País propenso

En cuanto a la trata por explotación sexual, Sánchez considera que también tiene «un caldo de cultivo abonado» en nuestro país, al no estar penalizadas «todas las formas de proxenetismo».

«Tenemos que ser conscientes que solo con un modelo abolicionista, al estilo del francés, se puede luchar de forma efectiva contra la esclavitud sexual», defiende.

En la actualidad, según ha explicado, «España tiene una especial situación geográfica, una situación económica favorable y una deficitaria legislación sobre delitos de explotación, lo que la convierte en un país especialmente propenso a este tipo de delitos».

No obstante, precisa que el tema de la trata es un «fenómeno global» ante el que ningún país «es inmune», «todos participan de un modo u otro, bien como país de captación, de tránsito o de destino y explotación».

Por eso -destaca-, es fundamental establecer canales de colaboración policial y judicial con los lugares de origen de las personas víctimas de trata, fundamentalmente países con dificultades económicas o con conflictos bélicos, lo que dificulta la cooperación.

«La relación entre la economía de los países y la trata es evidente, por ejemplo, hace 6 años, no teníamos prácticamente víctimas procedentes de Venezuela y, en la actualidad, es uno de los países de origen más frecuente»,  subraya.

98 % son mujeres y niñas

En la actualidad, la Fiscalía está desarrollando un equipo de trabajo centrado en Ucrania, «de cara a la posibilidad de que estas personas puedan caer en las redes criminales que las exploten».

«Otro de los grandes escollos para luchar contra la trata es la falta de sensibilización»-apunta-, y dice que si seguimos pensando que las mujeres que ejercen la prostitución en la calle es porque quieren «no entenderemos que en más de un 90 % de los casos se esconde un drama humano de mujeres sometidas trabajando para sus proxenetas, en un régimen de esclavitud y servidumbre».

«Obviamente, la trata sexual afecta en un 98 % a mujeres y niñas y la trata con fines de matrimonio forzoso en un 100 %», mientras que la trata con fines de explotación laboral o para cometer actividades delictivas es «levemente» superior en hombres que en mujeres, que, en cambio, «se ven muy afectadas en ámbitos laborales que tiene atribuidos tradicionalmente, como el servicio doméstico o el cuidado de ancianos».

«En España hay explotación sexual, laboral, para cometer actividades delictivas o para matrimonios forzados, no así trata para fines de extracción de órganos, porque tenemos una magnífica legislación en materia de trasplantes», explica Sánchez que pone este dato como ejemplo de eficacia de una buena legislación.

Cambios con la pandemia

La pandemia, según relata, trajo también cambios en el fenómeno de la trata de seres humanos para explotación sexual, que, «de un modo u otro, se han mantenido».

Durante el confinamiento, «la trata sexual se vio reducida drásticamente ya que, tanto la prostitución callejera como la ejercida en los clubes de alterne, se vio imposibilitada», reconoce.

Eso provocó que la prostitución coactiva y la explotación de otras modalidades, se desplazara «a ámbitos más íntimos, a pisos o a lugares más opacos y ocultos«.

Una tendencia que asegura que «se ha mantenido y persiste en la actualidad, especialmente en lo referente a la prostitución, lo que hace más dificultosa la investigación del delito y la detección de las víctimas».

«Otro efecto de la pandemia -añade-, es que ha aumentado el consumo de pornografía, y algunas ONG alertan de que parte de la explotación sexual se ha trasladado a entornos virtuales».

No obstante desvela que aún no se ha detectado casos de trata en ese ámbito, pero, advierte, «es algo que habrá que explorar».