Silvana Estrada

Fotografía cedida por Hilda Pellerano donde se observa a la cantante Silvana Estrada mientras posa para fotos en México. EFE/ Hilda Pellerano

Silvana Estrada reinventa la música mexicana desde su propia experiencia

Mónica Rubalcava | Ciudad de México - 10 agosto, 2021

La cantante mexicana Silvana Estrada desde un corazón roto, con la poesía y la composición ha logrado un camino musical muy firme que la ha llevado a experimentar con la música folclórica en el inicio de su nuevo álbum «Marchita».

«Hay mucha idea de que soy compositora del folclore, pero más que eso tomo un poco la esencia y construyo mi música (…) lo hago a partir de lo que me pasa, son mis dudas y lo que me sucede en el presente«, ha explicado la cantante de 14 años en entrevista con Efe.

Silvana Estrada mezcla su música

La artista ha hecho poesía sus dolores más grandes con sonidos que retoma del jazz, el son jarocho y la música latinoamericana.

Nacida en Xalapa, en el oriental estado de Veracruz, Estrada es hija de una madre clarinetista y un padre contrabajista.

Su instrumento principal siempre fue el piano hasta que un día se encontró en casa de sus padres un cuatro venezolano (instrumento de cuerda) que le abrió sus posibilidades creativas actuales.

También dejó la escuela de música en donde estudiaba jazz por su necesidad creativa y desde entonces su identidad vocal y estilo musical la han convertido en una de las promesas de la música nacional. Incluso ha sido comparada con artistas como Chavela Vargas.

Los claroscuros de «Marchita»

Con «Marchita», Estrada abre la puerta a su nueva producción discográfica homónima. Si bien algunas de las canciones ya son conocidas por las versiones que rondan en internet grabadas con anterioridad, Estrada disfruta la «nueva vida» que estos temas están tomando ahora como álbum debut siendo parte de la discográfica Glassnote.

«Esta es la versión oficial, es cierto que en mi corazón la canción ya existe, pero haber podido sacarla con la producción de Gustavo Guerrero, los arreglos de Juanma Trujillo, y todo este universo de gente que se sumó, me emociona muchísimo», ha mencionado.

El proyecto deja de lado el minimalismo sonoro que plasmó la cantante en su primer disco y sobretodo se expande al mostrar un universo visual que define las emociones que representa «Marchita».

La poesía en su música

«Es un disco más poético, más conceptual y delicado, tiene mucho más recursos, cuerdas, trompetas, batería, contrabajo», ha relatado.

El ámbito cinematográfico es otra cosa que define el proyecto, al contar una sola historia a través de varios vídeoclips a manera de mediometraje.

«(El proyecto) juega mucho con la luz y la oscuridad y en ese sentido surgió bastante claramente lo del blanco y negro. En su hechura hay muchos momentos instrumentales y entonces es muy cinematográfico. De ahí que lo hicimos en film y muchas de las fotografías sean análogas», ha contado.

En el primer video se observan elementos mexicanos como las piñatas y vestimentas que parecen que se desprendieron de los años 20 de México, cuando exponentes como Tina Modotti retrataban al país.

Sin embargo, fue grabado en República Dominicana en plena pandemia bajo la dirección de Edwin Erazo y Karla Read y la fotografía de Julio Llorente.

Además, la cantante mexicana ha descrito su canción como una muestra de una metáfora del corazón roto y el amor puro que le fue burlado a través de la infancia y la rotura de una piñata que desprende pétalos secos.

México su inspiración

«Para mí era muy importante tener a México presente en el disco sin hacer una caricatura de que México es fiesta, flores, alegría. No es verdad, hay mucho más», ha asegurado.

El disco estará terminado en su totalidad a finales de este año y Estrada no puede esperar para mostrar canciones que representan quién es ella en la actualidad como artista.

Silvana, que actualmente se encuentra en España en una gira de 15 fechas en donde incluso pudo cantar desde el Palacio Real de Madrid, espera próximamente poder presentarse en los queridos teatros de su México natal.