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Mujeres activistas se manifestaron el pasado 8 de marzo durante el Día Internacional de la Mujer en Guadalajara, en el estado de Jalisco (México). EFE/Francisco Guasco

Un año de retrocesos para las mujeres en América Latina

Cristina Bazán | Guayaquil - 15 marzo, 2021

La pandemia ha convertido a este último año en «uno de los peores» para las mujeres en América Latina, con grandes retrocesos en el ámbito laboral, económico y social y una explosión de violencia de la que ellas fueron las principales víctimas.

«La violencia contra la mujer se agravó, en el empleo femenino se ha retrocedido más de 10 años, los cuidados se triplicaron en algunos países», enumera con preocupación la directora regional de ONU Mujeres, María Noel Vaeza, en una entrevista con Efeminista.

Sin embargo, asegura, lo que ha provocado la covid «se genera sobre la base de una desigualdad enorme que ya existía» y que, pese a los avances, ningún país ha podido subsanar. «Son temas estructurales muy grandes y se necesitan cambios de normas sociales y culturales», agrega la directora para América Latina y el Caribe.

Un año de retrocesos económicos y sociales

Durante este año varios organismos como la Cepal han puesto sobre la mesa la dura realidad que han tenido que enfrentar las mujeres en el ámbito económico. Además, las últimas cifras han dado cuenta de un retroceso de diez años en su participación laboral por ser ellas las que trabajaban en los sectores más golpeados.

«Por un lado, los mercados, el turismo, los restaurantes, los hoteles, todos esos sectores que siguen parados y que todavía no se han rehabilitado, son sectores sumamente feminizados. Y en los hospitales, 75 % del personal son mujeres», asegura la directora regional.

Según datos de ONU Mujeres, solo el 54 % de las mujeres en toda la región participan en el mercado laboral. Esto, sumado a la sobrecarga de cuidados, ha llevado a las mujeres a una crisis económica de la que difícilmente van a poder salir sin ayuda gubernamental.

«Es una semana por mes que hace de más la mujer de cuidados no remunerados y con la pandemia esto se ha exacerbado porque los niños estaban en el hogar educándose y los enfermos de COVID y los adultos mayores también estaban en casa», señala Vaeza.

En algunos países de América Latina, además, el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva se limitaron durante la pandemia pese al aumento de la violencia sexual. Y en lugares como Honduras, las mujeres perdieron derechos cuando el parlamento decidió aprobar una ley para prohibir de forma absoluta el aborto.

La violencia «devastadora y omnipresente»

En un reciente estudio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ONU Mujeres revelaron que la violencia contra la mujer continúa siendo un problema generalizado y devastador y que se empieza a sufrir a edades alarmantemente tempranas. En todo el mundo, una de cada tres mujeres ha sufrido algún tipo de violencia física o sexual.

Estos datos, que aún no visibilizan lo que ha pasado durante este año de pandemia, son mirados con preocupación por la directora regional, pues, asegura, no han mejorado en los últimos diez años. «Y esa es una cifra baja porque el 70 % de las mujeres no denuncian«, agrega. 

«Pienso que la violencia es un tema de poder, pues el hombre se siente dueño de la mujer, y es un tema de educación, de educación sobre igualdad de género que debe de estar desde primaria. Pero eso tiene que venir enmarcado en políticas públicas para prevenir la violencia«, afirma.

Otro factor importante, menciona, es combatir la impunidad en casos de violencia machista y feminicidios. «¿Cuántos casos quedan impunes? Fíjate lo que está pasando ahora en México con la elección de gobernadores. Alguien acusado de acoso sexual está siendo candidato. Eso hay que eliminarlo».

Vaeza cree que ha llegado el momento de hablar y dejar de callar como sociedad ante los miles de casos de violencia que suceden a diario. «Yo escucho historias terribles de lo que pasa todos los días. El continuum de violencia que sufre la mujer en el hogar, cuando sale en el transporte público, cuando va a la plaza pública, cuando llega al trabajo, siendo joven, siendo mayor, en todas la edades, en toda su vida. La mujer está expuesta a violencia tanto que a veces ni se da cuenta que la están agrediendo», sostiene.

Las mujeres no están en el poder

La representante de ONU mujeres en la región señala que las desigualdades se exacerbaron con la llegada de la pandemia porque, debido a la falta de mujeres en el poder, los gobiernos no tomaron decisiones con perspectiva de género.

Y da más cifras para ejemplificar el problema: el 70 % de los parlamentos de América Latina está integrado por hombres, el 100 % de los presidentes y el 85 % de los alcaldes son hombres. «Mientras que la mujer no tenga un espacio político para poder demostrar su liderazgo, las cosas no van a cambiar. Los hombres no entienden la agenda que reclamamos».

Vaeza asegura que solo en México y en Bolivia hay parlamentos paritarios y que en países como Haití, en cambio, solo hay una mujer. Esa realidad, menciona, puede a cambiar este año en las trece elecciones que habrá en distintos países de la región. «En los países que tienen liderazgo de mujeres como Alemania, Nueva Zelanda o Finlandia se ha manejado mucho mejor esta crisis», reafirma.

Este precisamente será el tema principal del sexagésimo quinto período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer que inicia hoy y en el que se analizará la participación de la mujer en la vida política y su importancia en la toma de decisiones.

«Daremos una mirada a este tema desde hoy porque la participación de la mujer en política sigue siendo muy baja», recalca.

Los avances que se rescatan

Pese al retroceso generalizado, hay países en los que ha habido avances importantes relacionados con los derechos sexuales y reproductivos y laborales de las mujeres. Uno de esos casos es Argentina, donde el Congreso y el Senado aprobaron a finales de diciembre de 2020 la ley para la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 de gestación. Un hito que contagió a Chile y a México donde el movimiento feminista empezó a reclamar los mismos derechos.

En Chile, además de que el proyecto de ley del aborto empezó a debatirse en una comisión parlamentaria, también se aprobó que la nueva Constitución será redactada en paridad.

En México, el derecho al cuidado fue reconocido por medio de una reforma constitucional y ahora desde ONU Mujeres buscan la creación de un sistema nacional de cuidado público-privado que pueda replicarse en otros países. «Debe existir una instancia que le permita a la mujer salir a trabajar, dejar a sus hijos en buenas manos y generar empleo con una industria del cuidado», asegura Vaeza.