Pasternak negacionismo

Natalia Pasternak durante una entrevista con EFE.

Natalia Pasternak, entre las 100 mujeres más influyentes por combatir el negacionismo en Brasil

EFE | Sao Paulo - 21 diciembre, 2021

Desde el inicio de la pandemia, la científica brasileña Natalia Pasternak ha sido una de las primeras en alzar la voz contra el negacionismo, y precisamente por combatir la desinformación que propagaba el presidente de su país, Jair Bolsonaro, sufrió agresiones y ataques de odio. Pero ese mismo motivo la lleva ahora a ser parte de la lista de la BBC de las cien mujeres más influyentes del mundo.

«Siempre es difícil lidiar con la desinformación en salud» pero «cuando esa desinformación tiene motivaciones políticas y viene directamente del Gobierno Federal, se hace mucho más difícil, porque es una información institucional», explica la propia Pasternak en una entrevista telemática con Efe.

«El negacionismo de la ciencia mata»

Brasil fue uno de los países más perjudicados por la llegada de la COVID, y la campaña de desinformación por la que optó su gobierno no ayudó a combatir el virus. Ante esta situación, Pasternak, microbióloga y comunicadora científica con más de 280.000 seguidores en Twitter, se convirtió en oposición y usó sus redes sociales para enfrentar la pandemia como referente de la salud y la ciencia. Eso llevaba, inevitablemente, a ser crítica con la postura de Bolsonaro.

Pasternak fue la protagonista de una de las audiencias más críticas y comentadas de la comisión del Senado que, el año pasado, investigaba la gestión gubernamental de la pandemia. Allí denunció que «el negacionismo de la ciencia, perpetuado por el propio Gobierno, mata».

En opinión de la microbióloga, que también es autora de libros como Contra la realidad -la negación de la ciencia, sus causas y consecuencias o el premiado Ciencia en el cotidiano,el «mayor valor» de la comisión fue llevar «los problemas del negacionismo científico para el debate público» y exponer las «consecuencias drásticas» que tuvo en Brasil.

Impactos para el futuro

Y, si bien Pasternak celebra que la postura de la mayoría de los brasileños respecto a la pandemia disienta de la defendida por Bolsonaro, sí muestra preocupación por el potencial impacto que el excepticismo del presidente pueda tener en las políticas de salud pública brasileñas, especialmente en materia de vacunación.

«Tenemos el presidente de la República diciendo que las vacunas te van a convertir en yacaré, te ocasionan sida, problemas cardíacos, trombosis. ¿Qué más va a inventar este hombre para intentar desacreditar esa confianza que el brasileño tiene en las vacunas?», se pregunta.

«Mi miedo es que, si no tenemos cuidado, ¿dónde estaremos dentro de 10, 20 años? ¿Estaríamos viendo ahora las semillas del movimiento antivacuna en Brasil?».

Por eso, en tiempos de tantas informaciones discrepantes, Pasternak celebra la importancia del trabajo de los divulgadores científicos; una labor fundamental para que la «ciencia pueda avanzar».

El mayor desafío: asistencia vacunal a los países pobres

En los últimos días, la microbióloga ha vuelto a chocar con el gobierno de Bolsonaro al defender el pasaporte sanitario, una iniciativa a la que el presidente se ha opuesto en diversas ocasiones y que solo fue adoptada por el fallo de la Corte Suprema.

Y es que, pese a la mejora en el escenario, el momento aún exige cautela, especialmente por la aparición de nuevas variantes como ómicron.

En opinión de la científica, para controlar la crisis es necesaria la «elaboración de estrategias globales» de asistencia vacunal a los países pobres.

«La desigualdad vacunal es un impeditivo global», añade, «porque si los países pobres no están vacunados, ponen el resto del mundo en riesgo precisamente porque tienen el potencial de volverse un invernadero de nuevas variantes».

Y, en ese contexto, recuerda que este tipo de acción conjunta ya fue adoptada con éxito en los años 70, cuando el mundo se unió para hacer frente al virus de la viruela, logrando su erradicación tan solo una década después.

«No vamos a erradicar el Sars-CoV-2 como hicimos con la viruela, pero podemos controlarlo».

Entre las 100 mujeres más influyentes del mundo

Sobre su nominación por la BBC como una de las mujeres más influyentes del mundo, la microbióloga lo califica como «un honor». Además, apunta que el reconocimiento cobra un significado aún más importante cuando la mitad de los nombres son de mujeres procedentes de Afganistán, que se encuentran «resistiendo bravamente» a los talibanes.

«Estar al lado de esas 50 mujeres para mí es un honor muy grande, porque lo que ellas hacen es algo mucho más sustancial y esencial, simplemente para que podamos seguir siendo mujeres en el mundo», concluye