Natalia Molina maltrato

MADRID, 12/05/2022.- La actriz Natalia de Molina posa para los fotógrafos durante la presentación de la película "Espejo, espejo" este jueves en Madrid. EFE/Víctor Casado.

Natalia de Molina: «Hay que llamar al maltrato por su nombre, se tiene que contar»

Alicia G. Arribas | Madrid - 19 mayo, 2022

La actriz andaluza Natalia de Molina se mete de lleno en el pánico de una superviviente de maltrato que no sabe cuándo su agresor cumplirá su amenaza de asesinato en el segundo largometraje de Juan Miguel Del Castillo, «La maniobra de la tortuga», con quien rodó «Techo y comida» (2013), que le dio el Goya a mejor protagonista.

«Estamos en unos tiempos políticamente correctos pero, aunque nos digan pesadas, hay que hablar y hay que decirlo, y llamar a las cosas por su nombre porque el maltrato es una realidad que no puede edulcorarse ni taparse, se tiene que contar», dispara la actriz en una entrevista con Efe con motivo del estreno de la cinta en España, este 6 de mayo.

«Creo que no hay que tener miedo a decir lo que uno cree, sobre todo si no es para hacer daño a nadie, sino para construir una sociedad mejor, no hay que tener miedo a decir la verdad o a intentar que la gente se plantee cosas, reflexionen, o por lo menos, que duden. Y si por hacer estas declaraciones me van a tirar piedras, pues bien venidas sean, si alguien puede oírlas y se para a pensar».

Una película sobre violencia de género

Basada en la novela homónima de Benito Olmo, «La maniobra de la tortuga» habla del maltrato y de la violencia de género desde lo más profundo y desde dos puntos de vista: desde la mirada de una mujer aterrorizada por su pareja y desde la de un hombre destrozado tras la violación y asesinato de su hija, un policía encarnado por el actor francés Fred Tatien.

Unas historias que corren paralelas y se entrelazan; los dos viven con una losa imposible de levantar, una, por la incertidumbre de cuándo se cumplirán las amenazas, el otro porque no puede hacer nada para aplacar su dolor.

Al tiempo, un crimen sacude la ciudad donde viven ambos, un horrible suceso que agita aún más sus recuerdos y que añade a la cinta, profundamente dramática, un tono de thriller a veces aterrador.

La actriz explica que para componer estos personajes no «tira» de sus experiencias propias, «mi sensibilidad es mía y como yo leo, recibo y construyo algo tiene que ver con mi personalidad como actriz, pero no uso cosas personales».

Por supuesto, dice, «hay cosas más pequeñitas que no me son ajenas, como tener miedo por la noche andando sola, cualquier mujer lo sabe, lo puedo entender. Pero en este caso intenté buscar en documentales testimonios de mujeres supervivientes de violencia de género. Y he de decir que me fue complicado oírlas a ellas directamente».

Hablar con la voz de mujeres «que no son escuchadas»

Reconoce que, en una escena durísima, en la que «ella vomita todo lo que piensa, toda esa verdad, me preocupaba hacerlo de la manera más auténtica, porque era consciente de que estaba hablando con la voz de muchas mujeres que no son oídas ni escuchadas».

Está convencida que «la educación es la herramienta», porque «todas esas cosas son el espejo de unas carencias muy grandes. Hay tanta información y, a la vez, tanta desinformación que es muy fácil no ver la realidad que no quieres ver (…), me preocupa porque hablamos muchas veces de gente joven. Al final -dice-, en el sistema hay algo que falla si no, no habría cada poco tiempo una mujer asesinada».

De Molina ya ha superado el palizón que supuso la decisión de Juan Miguel de que rodara ciertas escenas cargando ella misma la cámara que la enfocaba. «Fue muy duro porque a mi me gusta mucho centrarme en mi situación dramática y tenía que disociar mi cabeza de una manera muy bestia, pero gracias a eso, de aquí lo que me echen», se ríe.

«Lo único que tienen en común las victimas es que son mujeres. Da igual la raza, la religión, la condición social, dónde hayan nacido. Aunque aquí, en España, en Europa, somos unas privilegiadas», es consciente la joven, que pronto estrenará -por fin- una comedia.

Se trata de «Espejo, espejo«, una película «divertidísima» de Marc Crehuet («El rey tuerto»), a la que el director, que de Molina define como «un tipo muy especial y superinteligente», ha dejado su sello. «Es una comedia que va más allá porque habla de cosas muy reconocibles, pero muy profundas, como la identidad, el ego, de quienes somos…», señala la actriz, que pronto volverá al thriller con «Asedio», de Miguel Ángel Vivas.