sueño estudiar cambiar vidas

Angie Hincapié (izq), Belkys Correa (c) y Norma Uriana (der), becarias de Bancamía - BBVA.

Tres mujeres, un mismo sueño: estudiar para cambiar vidas

Cristina Bazán | Guayaquil - 16 agosto, 2023

Durante toda su niñez y adolescencia a Norma Uriana, indígena wayuu colombiana, le dijeron que no iba a poder cumplir sus sueños, por esa razón nunca le contó a nadie que quería estudiar economía. “Tenía ese miedito, pues si algún día no lo llegaba a cumplir, nadie se iba a burlar de mí, nadie iba a decir: ‘¿Dónde está la economista que quería estudiar y nunca alcanzó sus sueños?'”.

Uriana nació en una comunidad wayuu, ubicada en el departamento de La Guajira, un territorio del norte de Colombia que limita con Venezuela y el mar Caribe, y de donde tuvo que salir junto a su familia por el conflicto armado. Y pese a que tuvo la oportunidad de estudiar español en una escuela de su nueva localidad, alcanzar sus sueños parecía imposible.

Fue su padre quien, tras pedir un préstamo para ampliar el negocio de artesanías con el que sostenía a su familia, se enteró de que su hija podía postular para una beca universitaria. “Le dije que lo haría porque me insistía, pero en realidad no le tenía fe a eso ni estaba pendiente del proceso. Él sí tenía fe de que yo podía ganarme la beca y cuando me dijeron que estaba entre los 10 ganadores no lo podía creer”, recuerda la joven.

“Hoy gracias a Dios estoy cumpliendo ese sueño. Estoy estudiando economía y cada día más me enamoro de la carrera porque siento que lo que le faltaba al emprendimiento y al negocio de mi familia es lo que estoy estudiando. Nos enseñan todo acerca de los inventarios, que es algo que yo hacía, pero solo por hacerlo porque no tenía tanto conocimiento”, dice emocionada.

Y ahora no solo busca cambiar su vida y la de su familia, sino también la de otros niños y niñas de su comunidad por medio de su proyecto “Momentos de creatividad”.

“Yo viví es esa niñez en la que nos centramos en nuestros estudios y en cosas de la familia y hay algunos niños que pasan por problemas familiares y entonces decidí crear este proyecto para que sea un espacio en el que puedan explotar esa creatividad y puedan desahogarse. Yo sé que esa creatividad seguirá creciendo y que se pueden crear cosas innovadoras, que no solo serán para nosotros, para divertirnos, sino también que pueden servir a la sociedad”, afirma.

Estudiar para cambiar vidas

Como Uriana, Belkys Correa y Angie Hincapié también han ganado una beca que les han permitido estudiar la carrera que siempre han deseado. Las tres viajaron a España el pasado julio, se conocieron y fueron recibidas por la reina Letizia en Madrid en una ceremonia junto a los veinticuatro ganadores de las becas que la Fundación Microfinanzas BBVA entrega en Colombia y Perú a hijos de emprendedores de escasos recursos.

De las tres, Angie Hincapié fue la primera becada por Bancamía entidad de la Fundación Microfinanzas BBVA-. Al igual que Norma, los grupos armados forzaron a su familia a salir de San Carlos (Antioquia) y desplazarse a Medellín. Su madre, que tenía una finca con animales y sembríos, tuvo que empezar a vender arepas para sostener a sus hijos en su nuevo hogar.

“Nosotros pasamos muchas necesidades, porque ya ella no tenía ese soporte (de la finca) y ya lo que hacía con las arepas lo tenía que repartir para la casa, para la comida, para darnos ropa, para darnos todo”, recuerda Hincapié.

Su madre, María Zora, sacó un préstamo y eso le permitió ampliar su negocio, sin embargo, lo que ganaba no alcanzaba para cumplir el sueño de su hija: estudiar medicina.

“Un día recibimos la visita de una persona muy importante del banco y con mi mamá intentamos pedirle un préstamo para estudiar medicina. Él me dijo que hablara con su mano derecha para ver qué se podía hacer y ese mismo día escribí un Word con todas las universidades, cuánto valían, cómo me quedaban de cerca, por qué quería estudiar en cada una, cuál era mi sueño de estudiar medicina. Yo a ese señor le hablaba todos los días, pero un día me dijo que lo espere, que él me iba a llamar”, recuerda.

“Mi mamá me decía que tenga fe porque trabajaba muy fuerte en lo que yo soñaba algún día iba a pasar, pero yo le decía: ‘No, mami, hay personas que trabajan mucho y no tienen lo que sueñan'”.

Tres semanas después recibió una llamada que le cambió esa idea. “Ese día fue el día más feliz de nuestras vidas. Esa beca ha cambiado nuestras vidas porque nos ha dado la oportunidad de soñar en un futuro diferente”, dice Hincapié.

La joven de 25 años desarrolla un proyecto social enfocado en la educación consciente acerca de las enfermedades de transmisión sexual en su comunidad, allí le enseña a familias de bajos recursos medidas de prevención y hábitos seguros. “Las personas deben conocer más sobre esta enfermedad, que es tan frecuente y que es tan fácil de adquirir porque es mediante una vida sexual, que todos la vamos a tener”.

Sin embargo, ahora quiere especializarse en hematología y estudiar sobre el cáncer, la enfermedad que le arrebató a su madre hace cuatro meses.

La reina Letizia se reúne con los becarios y becarias de la Fundación Microfinanzas BBVA en Madrid, entre los que se encuentran Belkys, Norma y Angie. Foto: Cortesía

Una nueva oportunidad

La beca para Belkis Correa también llegó en un momento en el que pensaba que dar clases a niños de su barrio era lo más cerca que podía estar de su sueño de ser maestra.

Cuando tenía 16 años le pidió a su madre que se fueran de su casa, pues ya no soportaba más los malos tratos que durante años su padre había dado a su madre. “Decidimos tomar la iniciativa de salir sin nada en las manos. Salimos verdaderamente desde cero”, recuerda.

“Decidimos tomarnos de la mano y luchar las dos y salir adelante. Ella empezó a trabajar cuidando una niña y yo empecé a hacer asesorías con niños, pues el sueño de estudiar estaba anulado porque trabajábamos para cubrir nuestras necesidades”, dice.

Cree que su deseo de estudiar una licenciatura en Educación Infantil está relacionada con la violencia a la que fue expuesta desde pequeña, pues nunca tuvo un soporte emocional en la escuela. “Nunca tuve una maestra que me preguntara: ¿Por qué estás llorando? ¿Por qué estás triste hoy? ¿Hoy desayunaste? ¿Cómo te sientes? Entonces me gustaría ser esa maestra”, enfatiza.

Ahora tiene un proyecto denominado “sembrando valores en los niños de mi comunidad”, en el que pretende que los y las más pequeñas diferencien “entre lo bueno y malo” mostrándoles los valores y anti valores.

Pero también quiere ir más allá y construir un proyecto para concientizar sobre la violencia contra las mujeres. “No está bien que una mujer tenga que ser reprimida. Ahora se normaliza que la mujer tiene que estar en la casa, que es una obligación que ella cocine, que cuide aunque sea un hombre grande, como si esa responsabilidad no la tienen ellos. Me gustaría hacer campañas para que esto se conozca”, sostiene.