Miriam González: La posibilidad de estabilidad y prosperidad de España es hoy menor que ayer

Patricia Crespo - 11 noviembre, 2019

«Las posibilidades de estabilidad y prosperidad de España son menores de lo que eran ayer», afirma la presidenta de Inspiring Girls, Miriam González Durántez (Olmedo, Valladolid, 1968), al ser preguntada por  las elecciones generales celebradas este domingo.

En plena resaca electoral, González se muestra muy preocupada y convencida aún más de que España necesita una reforma de acuerdo con los «principios liberales con minúscula e, independientemente del partido en el que cada uno esté, que se devuelva el poder a los ciudadanos».

Sobre esta idea construye esta abogada especialista en comercio internacional y reglamentación europea su primer libro «Devuélveme el poder» (Ed. Península), una crítica a la «onmipotente y onmipresente» clase política española.

A pesar de vivir desde hace un año en Silicon Valley, y haber trabajado durante muchos años en Reino Unido, González sigue votando en su pueblo, Olmedo.

«Es increíble que los líderes políticos no se sientan responsables del destrozo que han hecho al país»

«Me pareció increíble ver ayer a los líderes de los tres partidos políticos mayores en ese momento; uno sin dimitir (en referencia a Albert Rivera, quien ha dimitido este lunes) dos celebrándolo, no sé qué, y sin sentirse responsables de ese destrozo tan enorme que le han hecho al país», afirma.

El auge de Vox

En «Devuélveme el poder» González sostiene que parte de la sociedad española se ha refugiado en la política identitaria por frustración y desencanto con el sistema económico y social actual, pero otros lo han hecho «por auténtica convicción».

En este sentido, y sobre el auge de Vox, que ayer obtuvo 52 escaños frente a los 24 de los anteriores comicios, afirma que hay una mezcla. «Confluyen dos cosas: primero, un movimiento de identidad que se acentúa desde abril hasta hoy en día (…) y segundo, que se han hecho irresponsablemente unas elecciones en plena sentencia del ‘procés’ que acentúa ese movimiento proseparatista, y todo movimiento extremista en un sentido crea una fuerza opuesta de la misma magnitud. Y ahí está la identidad, el componente identitario de Vox».

«Se han hecho irresponsablemente unas elecciones en plena sentencia del ‘procés'»

Junto a ello, reflexiona desde su conocimiento de la «España vaciada», existe un «componente muy importante de gente que está muy desencantada y muy harta de cómo los partidos tradicionales han gestionado la política, que vieron que surgían partidos nuevos pero que en el fondo se han caído en los mismos patrones de estructuras piramidales, donde los líderes tienen todo el poder, y que no han logrado cambiar esas cosas fundamentales del sistema (…) y entonces eso se canaliza en su voto, es como una llamada de atención».

«A mí me parece -continúa- que Vox sigue absolutamente el patrón de Trump y de Le Pen, son movimientos que se caracterizan como populistas de a pie de calle, pero que en el fondo están llevados por élites».

La solución para Cataluña: legalidad y acuerdo con los moderados

Sobre Cataluña, considera que hoy también es mucho más difícil que ayer dar solución al problema, pero insiste en que hay que empezar porque los partidos moderados empiecen a pensar en cuál es la siguiente fase. «Cataluña está dividida en dos (…), pero no creo que todos los independentistas se les pueda meter en el mismo saco, de la misma manera que creo que hay que hacer valer sin ningún tipo de fisuras la legalidad, hay que entender que hay gente más moderada dentro del independentismo con los cuales se puede llegar a entendernos en un modus vivendi y con otros no». Ello, añade, nos tiene que hacer reconsiderar, entre otras cosas, «cómo se estructura el mapa de las autonomías».

«Entran escalofríos al pensar que ninguna de las grandes potencias mundiales ahora están interesadas en la pervivencia de la Unión Europea»

España y Europa no importan en Silicon Valley

Desde Silicon Valley, dice, España no se ve, es más, Europa entera no se ve. «Desde todos los Estados Unidos miran al mundo y lo único que ven es China». Una Europa, reflexiona, que es la única que ahora defiende el multilateralismo, las libertades individuales, el compromiso internacional . «Entran escalofríos al pensar que ninguna de las grandes potencias mundiales ahora están interesadas en la pervivencia de la Unión Europea».

Respecto al Brexit, afirma que «se subestima el impacto que va a tener en todo en todo el resto de Europa» pero sostiene que hay dos cosas más importantes: una son las disensiones internas, con gente que no comparte los valores clásicos europeos de libertades, y sobre todo la gran amenaza que constituye el presidente norteamericano, Donald Trump.

«De hecho lo mejor que le puede ocurrir a la Unión Europea es que Trump no salga elegido en las próximas elecciones», afirma rotunda.

González se declara en su libro, con un análisis pormenorizado desde todos los ámbitos, defensora de los valores liberales, «esa serie de principios» que comparte «muchísima gente que estamos en la moderación política». Remarca que en España «los partidos políticos y en concreto sus los líderes tienen demasiado poder. Esto es un legado de la dictadura que ahora no tiene sentido y hay que devolver ese poder a los ciudadanos. Y creo que si no lo veíamos antes a raíz de lo que ocurrió ayer tiene que estar más que claro».

«Sigue quedando un sexismo de ruido de fondo que hemos normalizado»

Para la fundadora de Inspiring Girls, una organización que trabaja para dar visibilidad a los referentes femeninos y que ya está en 14 países, los problemas de las mujeres españolas son muy parecidos a los que tiene la población de mujeres en prácticamente todo el mundo.

Confiesa que le sigue llamando la atención que los problemas de falta de confianza de las niñas, que ocurren entre los 12 y los 14 años, pasan igual «en la España rural al lado de la City de Londres, en Chile y en Silicon Valley. «Es como una epidemia generalizada».

González cree que en España se ha avanzado muchísimo en materia de igualdad. Recuerda a su madre, teniendo que explicar por qué trabajaba y que no le  estaba haciendo de menos a su padre, y considera que la diferencia es grande, incluso entre su generación y la siguiente.

«Pero sigue quedando ahí un sexismo de ruido de fondo que hemos hemos normalizado» y que afecta a la generación siguiente.