Mara de Miguel historias líquidas

La cordobesa Mara de Miguel (Montilla, 1982). EFE/Salas.

Mara de Miguel: «No hay diferencias entre el paladar de un hombre y una mujer»

Luis Ortega | Córdoba - 5 mayo, 2022

La cordobesa Mara de Miguel (Montilla, 1982) siempre supo que su vida sería «contar historias». Comenzó haciéndolo en el mundo del periodismo y ahora, considerada la mejor sumiller de Andalucía, cuenta «historias líquidas» en el mundo del vino donde, pese al importante papel que juega la mujer, persisten las etiquetas y la invisibilización. 

De Miguel, harta de las etiquetas que persisten entre los catadores, ha defendido en una entrevista con Efe en su local de Córdoba que «no hay diferencias entre el paladar de un hombre y una mujer», mientras se prepara el certamen nacional como el «último examen» antes de empezar su carrera para convertirse en «Master of Wine».

«Historias líquidas»

De pequeña, entre las calles de Montilla con olor a «mosto» y «tinaja», el nombre de la primera de sus dos novelas, ya supo que su misión en la vida sería «contar historias» y el mundo del vino «son historias líquidas«.

Se hizo periodista, muy relacionada con el mundo de la gastronomía, pero la crisis de 2010 con los «recortes en las redacciones» y la «pérdida» de esa «visión tan profesional del periodismo o del escritor» le hizo gastarse su finiquito en formarse como sumiller en Madrid.

La mayoría del alumnado era masculino y las pocas mujeres eran «cocineras que querían profundizar en el vino», algo «totalmente distinto» a lo que se encontró en Londres, donde «hay que vivir si quieres dedicarte al vino».

«Tras montar mi tienda de vinos y distribuir» en Córdoba llegó la «saturación» y decidió que quería «seguir teniendo más conocimiento». En Reino Unido comprobó con «sorpresa» y «maravilla» que por primera vez «tenía una jefa» y estaba rodeada de «compañeras» a excepción de un chico.

Visibilización de la mujer

«Lo importante es la visibilización de la mujer» en el mundo del vino ya que en España hay «muchas y muy buenas», aunque reconoce su «hartazgo» por ciertas «etiquetas» que aún persisten entre los catadores.

«No hay diferencias entre el paladar de un hombre y una mujer», ha defendido Mara De Miguel quien, sin embargo si apunta a la diversidad entre distintas nacionalidades por las cultura gastronómica de cada individuo.

«¿Pero que es eso de un vino femenino?», se ha preguntado irónicamente. «La sexualidad no tiene nada que ver con el paladar» y hoy se están «poniendo atributos a un vino por ser más elegante, más ‘maqueao’ como decimos por aquí, destinado a un tipo de sexo y eso no es nada».

«El paladar tiene que ver con donde has nacido, te has criado y las experiencias que has tenido de pequeños», y eso justo es lo que trata de sacar a sus clientes en los «viajes por las experiencias» que ofrece en cada una de sus catas.

Un último examen

Una vez que pase el Mayo Festivo cordobés Mara de Miguel seguirá su viaje por Italia o Alemania para seguir con la «formación» continua e indagar por el mundo del vino en el que España está en una «magnífica posición», aunque advierte.

«Vamos por mal camino si nos dejamos escuchar por los cantos de sirena que dicen que el vino tiene que pagar más alcohol», y ha subrayado que es «parte de nuestra idiosincrasia y nuestra cultura, nuestro patrimonio cultural liquido».

También es punto de «inflexión» para los sumilleres españoles, que cada vez son más «demandados» y están «muy bien preparados», aunque «tienes que irte fuera» para tener esas «visión internacional que es fundamental».

Quizá «como todo en este país», los vinos y los sumilleres españoles «están más valorados fuera que aquí», por lo que es necesario «creérselo», aunque la posición en los mercados es la «ideal».

Una vez acabe el concurso nacional su próxima estación será el «último examen» en Londres para poder empezar su carrera para convertirse en «Master of Wine», uno de los mayores reconocimientos a quienes poseen un alto conocimiento del vino y que solo ostentan poco más de 400 personas en el mundo, los considerados los «papas» del vino.