Lynn Murray Chandler: «La empatía consiste en ponerse los zapatos de otra persona y dar un paseo»

Ainhoa Sabater Ballesteros - 19 octubre, 2021

La investigadora de la Universidad de Southern New Hampshire, Lynn Murray Chandler, ha dedicado toda su vida profesional a estudiar el impacto de las acciones sociales y defiende la importancia de la empatía y su uso a nivel local, global e individual para ayudar a mejorar el bienestar del alumnado.

«La mayor parte del acoso se origina porque no se conoce a la otra persona. El trabajo de empatía consiste en quitarse los zapatos, ponerse los de otra persona y dar un paseo con ellos».

Defensora del Design Thinking -metodología que nació en la Universidad de Stanford en California (EEUU) en los años 70 que aboga por situar al usuario y sus necesidades en el centro a la hora de resolver un problema- Murray defiende el trabajo colaborativo como la mejor vía para la obtener resultados extraordinarios y lograr, con ello, excelentes estudiantes y profesionales.

La vicepresidenta de Innovación Académica y de Atención al Alumno en la Universidad de Southern New Hampshire, destacó, durante su ponencia en el Global Education Forum (GEF) organizado por la Universidad Camilo José Cela (Institución Educativa SEK), la necesidad de integrar en la universidad espacios en los que los estudiantes puedan liberar sus frustraciones y que sean lugares acogedores de encuentro.

Y, en una entrevista con Efeminista tras su intervención, Murray también habla de la importancia de la creatividad para resolver retos y aprovechar las oportunidades.

Aprendizaje cooperativo

P. – ¿Qué es el Design Thinking y qué aporta a la educación?

R. – La mayoría de las personas a las que doy clase quieren convertirse en maestros, y utilizamos el pensamiento de diseño para tratar de mejorar la enseñanza y el aprendizaje, especialmente en nuestro campus y luego en nuestra propia práctica pedagógica.

Hay muchas universidades que realizan proyectos interdisciplinarios a través del pensamiento de diseño, con muchos profesores diferentes que ayudan a seleccionar experiencias para los estudiantes.

Por ejemplo, los alumnos pueden estar investigando la crisis de opioides en New Hampshire, y es posible que haya un sociólogo que esté explicando lo que sucede en Manchester sobre el tema, un historiador que hable sobre por qué puede haber sucedido a lo largo del tiempo y un biólogo que puede hablar sobre el cuerpo cuando se están tomando opioides. Entonces, los estudiantes pueden estar trabajando en un proyecto de pensamiento de diseño y escuchando a todos esos expertos para ayudar a formar su pensamiento.

P. – ¿Considera que estas iniciativas deben permanecer solo dentro de las propias universidades o deben aplicarse en la educación general?

R. – El pensamiento de diseño se usa en todas partes y en todos los grados. Hay videos maravillosos de niños de 7 años que están haciendo Design Thinking. Realmente pienso que una de las cosas más importantes de este trabajo es que enseña a la gente que está bien fallar cuando intentan algo. Reciben un poco de retroalimentación, lo intentan de nuevo, y eso es lo particularmente poderoso.

Siempre hablamos de construir el plan perfecto y en el pensamiento de diseño decimos, no dejes que lo perfecto sea enemigo de lo bueno. Si queremos probar algo, hay que ver si funciona, obtener comentarios, repetir, rehacer y elaborar un nuevo plan.

Es un método que también deben utilizar las empresas. He hablado mucho de él con mi compañero Saúl Loriente (director en Design Thinking en España) y de cómo se puede aplicar el pensamiento de diseño para mejorar las empresas. Se puede utilizar en todos los sectores einstituciones.

Educación para concienciar sobre los problemas sociales

P. – ¿Qué se puede hacer para concienciar sobre los problemas sociales a través de la educación? 

R. – Una de las cosas que hago para concienciar sobre los problemas sociales es aplicar el método de David Clifford. Él habla mucho sobre equidad y yo he empezado a utilizar su trabajo. Su método fue diseñado específicamente para ayudar a la gente a reconocer sus propios prejuicios, sus propios estereotipos y dedicar tiempo a estudiar el contexto en el que viven los demás. Y ese trabajo ha ayudado a reducir el sexismo y el racismo.

(David Clifford es un educador estadounidense. Fundó Design School X (DSX), co-creó Liberatory Design y construye entornos de aprendizaje. Es un artista, diseñador, constructor y educador orientado a la equidad y la justicia social durante más de veinticinco años. Gran parte de este tiempo se ha dedicado a diseñar planes de estudio y cultura que utilizan las tensiones (academia y artes, poder y opresión, supremacía blanca y multiculturalismo) en busca de oportunidades creativas para inspirar a la humanidad y a los agentes creativos de cambio).

En nuestra universidad, también incorporamos el aprendizaje cooperativo en nuestro trabajo de diseño. Y así, en todo nuestro aprendizaje cooperativo, estructuramos las conversaciones de forma muy intencionada. No ponemos a ocho personas en una habitación y les decimos: «Id a diseñar algo” sino que hacemos que tengan conversaciones muy específicas para que todos tengan la misma voz. Tienen un temporizador de 90 segundos y todos disponen de ese tiempo para plantear una idea. Hay personas que no se sienten cómodas al hablar o puede que haya gente que domine la conversación, pero esas prácticas de aprendizaje cooperativo, unidas con el pensamiento de diseño, nos ayudan a incrementar ese aspecto de equidad.

La mayor parte del acoso se origina porque no conocen a la otra persona. El trabajo de empatía en particular consiste en quitarse los zapatos, ponerse los de otra persona y dar un paseo con ellos. Se han realizado investigaciones para sugerir que hay menos acoso cuando se hace este tipo de trabajo. Por eso creo que es algo particularmente poderoso y me encantaría ver que las escuelas profundicen en esta manera de trabajar.

P. – ¿Cómo debe introducirse la empatía y el design thinking en la eduación?

R. – En el ámbito de la educación superior, el proceso que utilizo es, generalmente, dentro de los límites de una clase. Por ejemplo, tuve la suerte de asociarme con Marianne Marina de UC Jaycee, y acordamos que iniciaríamos sesión con todos nuestros estudiantes al mismo tiempo.

Les presentamos tres clases magistrales primero. Entonces, nuestros compañeros en España dieron una visión general de la educación en España. Tuvimos compañeros en Segou que dieron descripciones generales de la educación en Estados Unidos, y luego hicimos que los estudiantes trabajaran juntos para ayudarlos a convertirse en mejores educadores culturalmente receptivos. Todo el trabajo se hizo de manera virtual en pequeñas salas de grupos para poder utilizar el trabajo de diseño. Para mí, este es el trabajo más atractivo. 

Hacen muchas lecturas y escuchan conferencias fuera de clase en las que hablar y aprender unos de otros en diferentes culturas. En la versión 2.0, hay más tiempo para hablar y más trabajo de empatía que ocurre de forma un poco más orgánica.