El Hotel Barbizon es conocido como el lugar que liberó a la mujer americana del siglo XX

Portada del libro "El Hotel Barbizon. El lugar que liberó a las mujeres" de Paulina Bren. Cedida por Paidós.

El Hotel Barbizon, el refugio de la «mujer moderna» americana del siglo XX

Ane Amondarain | Madrid - 4 enero, 2023

La escritora e investigadora Paulina Bren desempolva en «El Hotel Barbizon. El lugar que liberó a las mujeres» la brillante historia cultural olvidada sobre el hotel neoyorkino en el que se alojaron durante décadas mujeres americanas de clase media y alta, quienes tras la Primera Guerra Mundial, y con nuevos derechos políticos y sociales buscaban un espacio libre de ataduras para poder dedicarse a sus carreras profesionales.

La Primera Guerra Mundial, que se llevó al frente a miles de hombres, hizo que las mujeres tuvieran que ocupar los puestos que éstos habían dejado vacantes. Pero una vez terminada la contienda, muchas de ellas no estaban dispuestas a ceder los espacios ganados.

Así es que el Hotel Barbizon, construido en 1927 y ubicado en la sofisticada zona del Upper East Side de Manhattan, se diseñó como un lujoso refugio para la «mujer moderna» que deseaba hacer carrera y que, en definitiva, no era más que lo que los hombres de la alta sociedad ya tenían desde hacía décadas: «clubes residenciales» donde habitar, reunirse y compartir.

El hotel que liberó a las mujeres

Pero, además, como retrata Paulina Bren en este libro editado por Paidós, las 700 pequeñas habitaciones acogieron a muchas huéspedes que no solo iniciaban sus andaduras profesionales, sino que pronto alcanzarían la fama.

Bren, doctorada en Historia por la Universidad de Nueva York y profesora de Estudios de Género y de Medios de Comunicación en el Vassar College, ahonda así en el caso de Joan Crawford o Grace Kelly, quienes triunfarían en Hollywood; mientras que, otras como Joan Didion, Sylvia Plath o Janet Burroway, lo harían en el ámbito literario.

Y, sin embargo, aunque no todas estaban destinadas al éxito, encontraron las unas en las otras grandes confidentes con quienes compartir sus penas y glorias.

«Las mujeres no llegaban al Barbizon para relacionarse y apoyarse entre ellas, pero lo hicieron. Se ayudaban a conseguir trabajo, hablaban con las demás de sus problemas, se aplaudían los éxitos y consolaban a las que se sentían frustradas y con el corazón roto», escribe Paulina Bren en el libro.

Y es que, desde su inauguración en 1928, hasta su transformación final en un edificio de apartamentos multimillonarios en 2007, las habitaciones del Hotel Barbizon han sido testigo del paso de generaciones de mujeres.

Por ejemplo, en los años 50, tras la Segunda Guerra Mundial, las habitaciones del Barbizon acogieron a mujeres que ansiaban zafarse del ideal de la mujer americana que la publicidad, el cine y la televisión se encargaron de reforzar -el de buena madre y esposa– , y a quienes por ello persiguió el maccartismo.

«Fue un tiempo en el que, como recordaba Janet Burroway, nadie tenía la palabra ‘feminismo’ en su vocabulario, pero eso no significaba que no existiera, incluso dentro de los estrictos límites de la década de los cincuenta», recoge Bren en el ensayo.

El Barbizon y la revista «Mademoiselle»

Pero no se puede hablar del Barbizon sin mencionar su vinculación a la revista «Mademoiselle», una de las principales revistas femeninas de moda y de literatura, dirigidas a las jóvenes americanas.

Porque en 1944, la directora de la revista, Betsy Talbot Blackwell, decidió que las ganadoras del programa de editora invitada se instalarían en el Barbizon durante el mes de junio, en el que transcurriría el periodo del programa más codiciado entre las jóvenes con ambiciones literarias y artísticas.

En diferentes ediciones pasaron allí el caluroso verano neoyorkino, entre otras, la cronista Joan Didion, la escritora y crítica grastronómica Gael Greene, la novelista Ann Beattie y una de las poetas norteamericanas más reconocidas del siglo XX, Sylvia Plath, quien diez años después de hospedarse en una de sus habitaciones, poco antes de suicidarse, revelaría los secretos del Barbizon, al que se refería como el «Amazon», en su más conocida novela «La campana de cristal».

También fue a través del prestigioso programa de la revista «Mademoiselle» como por primera vez una mujer afroamericana se alojó en el Barbizon. Corría 1956 cuando la artista y bailarina afroamericana Barbara Chase cruzó sus puertas.

Lo que queda del Barbizon

Irónicamente, coincidiendo con los avances de la Segunda ola del movimiento feminista americano, en los 80, al no poder mantenerse económicamente, la dirección abrió las puertas a los hombres, a quienes hasta entonces no se les permitía la entrada más allá del vestíbulo, conocido como «el rincón del amor».

Y aunque hubo mujeres que amenazaron con irse, muchas acabaron quedándose. Algunas de ellas convencidas de que también era necesario convivir en igualdad de condiciones junto con hombres.

Hoy, de toda esta historia, solo queda Barbizon/63, una planta en la que residen no más de una decena de mujeres y con las que se ha entrevistado Paulina Bren para conocer de primera mano «lo que significó para ellas tener una habitación propia y el aire para respirar sin ataduras ni expectativas familiares».

Romper el silencio

En definitiva, Paulina Bren ha querido romper el silencio y recuperar en este libro la historia olvidada «de la ambición de las mujeres», porque, a pesar de que hubo más hoteles en la ciudad neoyorkina que solo las admitía a ellas, el Barbizon ha quedado grabado en el imaginario colectivo como un símbolo de la liberación de las mujeres.

Otros antes que Bren intentaron escribir sobre esta historia de la que apenas se sabían retazos. Pero todos los intentos fueron abortados por la falta de fuentes. Un reto al que se ha tenido que enfrentar Bren para la escritura de este ensayo.

Un silencio, además, que va más allá de la poca documentación existente, señala la investigadora en el libro. Porque, si bien se conoce la historia de las mujeres famosas o exitosas que pasaron por el Barbizon, se sabe menos sobre aquellas «mujeres intermedias», de clase media, que se dedicaban a escribir correspondencia o a organizar sindicatos de clase trabajadora.

«Estos huecos en los archivos historiográficos también nos cuentan algo: nos hablan de cómo la vida de estas mujeres es fácil de olvidar y cómo el silencio puede hacernos creer que no participaban activamente en el devenir cotidiano del siglo XX», asevera Bren.

La plataforma HBO también contribuirá a quebrantar este silencio que ha sobrevolado el Barbizon, ya que ha adquirido los derechos del libro para realizar una miniserie, producida por Emilia Clarke, sobre esta fascinante historia cultural del siglo XX.