Desde la trinchera

A partir de la idea de que en el feminismo "no está todo conseguido" y de que hay que animarse a pelearlo a diario, la periodista valenciana Laura Martínez ha escrito "Desde la trinchera. Microbatallas feministas", donde recurre a sus vivencias personales para reflexionar sobre la falta de igualdad plena. EFE/Ana Escobar

«Desde la trinchera», las «microbatallas feministas» de Laura Martínez para pelear por la igualdad

Loli Benlloch | Valencia - 5 abril, 2021

La periodista valenciana Laura Martínez publica «Desde la trinchera. Microbatallas feministas» donde, a partir de la idea de que en el feminismo «no está todo conseguido», se vale de sus experiencias cotidianas para reflexiona sobre la falta de igualdad plena. 

El libro, que edita Catedral, «no es un texto académico, es más un texto periodístico, una colección de ensayos cortos o artículos largos», explica a Efe Martínez (Valencia, 1994), quien asegura que no buscaba hacer una «guía» sobre el feminismo ni «pontificar» sobre él, entre otras cosas porque todavía está «aprendiendo».

La falta de igualdad en los cuidados, el acoso en redes sociales, las discriminaciones sutiles, los ataques de la ultraderecha al feminismo, las barreras que frenan el acceso de la mujer a espacios de poder o el feminismo privilegiado que busca romper techos de cristal pisando a las que están abajo son algunos de los temas que aborda.

Y lo hace a partir de vivencias personales que le han pasado, por ejemplo cuando estaba en el instituto, cuando ha ido de discotecas o cuando se mira en el espejo en búsqueda de celulitis, o a mujeres de su familia, como su abuela, que siempre pensó que era la criada de todos porque se pasó la vida sirviendo a los demás.

Feminismo como mirada

«Desde la trinchera. Microbatallas feministas» va dirigido a «cualquier persona que tenga cierta sensibilidad feminista, aunque no sea necesariamente militante del movimiento», explica Martínez, quien ha buscado acercarse a quienes «tienen interés y creen que algo está cambiando» en este ámbito.

Para la autora, el feminismo es, aparte de un movimiento teórico y político, «una mirada y una herramienta en el día a día», y reivindica que no existe un «manual de la perfecta feminista», pero sí «ganas de intentar cambiar las cosas desde tu pequeña parcelita: con tu pareja, tus amigos, la familia o en el trabajo».

Afirma que, en estos momentos de «pesimismo» en que estamos inmersos especialmente por la pandemia, le gustaría que la gente se animara a «poner en marcha estas luchas diarias en su entorno», a compartir experiencias y a debatir cómo se puede cambiar «este mundo que nos maltrata». A estar en la trinchera y a meter a las demás en ella.

No está todo conseguido

Martínez expone en su primera incursión en el mundo editorial que la igualdad no es una conquista permanente ni está «todo conseguido» en este ámbito, y que aunque las mujeres contemporáneas estén mejor que sus abuelas, «seguimos sin estar todas bien».

«No por tener nuestros derechos recogidos en la Constitución y en la Carta de Derechos Humanos se acaba todo, sino que hay amenazas que vienen y son reales», como la precariedad o la «privatización de la vida», indica la periodista, que se pregunta: «Si tenemos derechos sobre el papel, pero no podemos pagar el alquiler, ¿qué hacemos?».

Fuerza feminista

No obstante, asegura que no busca «desanimar», sino por el contrario animar a combatir esta situación desde la trinchera, y reivindica que el feminismo ha cogido «muchísima fuerza y relevancia mediática» desde 2017 y 2018, si bien es un movimiento que «siempre ha sido muy fuerte y tiene bastante clara cuál es su agenda».

Martínez admite que a corto plazo será «complicado» conseguir «prácticamente todo» lo que propugna el movimiento feminista, pero considera que se están dando «pasos importantes» al «poner de relieve» cuestiones relacionadas con los cuidados, el reparto del tiempo o el llamado trabajo doméstico.

Asegura que no encaja en el «prototipo de feminista radical», pues tiene «un montón de contradicciones, como todas», y va aprendiendo a base de «ensayo y error» en el feminismo, y defiende que, frente a los «bulos» que se difunden, cualquiera puede ver que las ideas feministas «son de sentido común y de mejora de la vida».