‘Constelaciones’, una historia de violencia que causa una «catarsis» en las lectoras

Cristina Bazán | Guayaquil - 18 febrero, 2022

Un «viaje emocional» con el que las lectoras pueden «vivir una catarsis con su propia vida» es como describe la escritora Miriam Fueyo a la historia sobre violencia que cuenta en su libro Constelaciones, un híbrido de prosa y verso que publica de la mano de la editorial Hilatura.

«Por desgracia todas hemos tenido que experimentar una situación dura en este sentido. No solo de parejas, sino de amigos o de un señor que se te arrima en el autobús. Algo que por desgracia es muy común y creo que todas nos sentimos un poco identificadas en eso, en esta sensación de vulnerabilidad», asegura la autora (Gijón, 1982) en una entrevista con Efeminista.

Constelaciones aborda el abuso desde tres perspectivas: la de una chica enamorada, la del abusador y la de la amiga de ella. Y su estructura permite que las personas que leen la obra formen parte de la historia y se posicionen con la forma de ser y de pensar de cada uno de los personajes.

«Decidimos darle cabida a otro tipo de texto, como fragmentos de diario o mensajes de Whatsapp. Siempre tratando de que tuviera sentido dentro de la estructura, que le dieran un algo al libro y un lugar al lector, para que el lector se sitúe en la perspectiva de los personajes y sea casi uno más», agrega.

La historia de Constelaciones

Pregunta.- Constelaciones describe lo que se llama ahora como «relación tóxica». ¿Cómo nació esta historia?

Respuesta.- Constelaciones nació como un poemario que tenía algunas partes que eran prosas poéticas, pero el grueso del texto eran poemas. Pero cuando lo hablé con mi editora vimos que había potencial en darle contexto a esos poemas. La historia no cambió, pero hay mucho más detrás, conocemos mucho más a los personajes, el ambiente en el que se mueven, las relaciones sociales que tienen. Incluimos muchos paisajes de sitios de Asturias, de lugares turísticos y playas.

P.- En una parte del libro pregunta: «¿Puede ser amor si duele?». ¿Cree que no nos hacemos esta pregunta lo suficiente?

R.- Yo creo que sí, nos la hacemos lo suficiente. Yo doy clases de lengua y literatura y soy una gran consumidora de libros y creo que cuando explicamos a determinados autores vemos la parte más romántica incluso dolorosa y tortuosa del amor. Parece que si no sufrimos no es amor. Si a Bécquer no lo rechaza Julia Espín parece que ya no nos interesa tanto. Y el amor es otra cosa. Yo creo que en el libro se ve el amor en la relación que hay entre las dos amigas, entre Julia y la protagonista, porque es una relación ya no solo de amor sino de respeto, de comprensión, de apoyo, continua, permanente, aunque no estén de acuerdo con las decisiones de la otra, pero nunca hay una mala palabra, un mal gesto, siempre vemos que hay un afecto de fondo.

La escritora Miriam Fueyo en una foto de Jana Suárez Morán cedida por editorial Hilatura.

Concienciar sobre violencia en los institutos

P: Y vemos también que la violencia no conoce de condición social, edad o estudios…

R: El maltrato solemos asociarlo a determinadas edades, a la inexperiencia, a determinadas clases sociales, a personas que no tienen estudios, que el nivel económico no es muy elevado, pero estamos hablando de una mujer que no solamente tiene su trabajo sino que además escribe. Ella decide tener esta relación con este chico que no tiene ni el título de bachillerato y él es el que la pone a prueba, el que la trata mal. Es decir, que el maltrato no está asociado a un tipo de mujer o a una clase social en concreto. 

De hecho, nosotras desde Hilatura hemos propuesto a los centros de secundaria de Asturias tratar la prevención de la violencia de género a través de unas charlas, basándonos en el libro, porque nos parece fundamental que ya desde que tienen 15, 16 años, incluso en algunos grupos antes porque ya tienen relaciones, entiendan que hay determinado trato que no se puede consentir, no se puede consentir a un amigo y a una pareja tampoco.

Creo que esto es educativo. Esto no quiere decir que no te pueda suceder a los 40, pero creo que es importante que alguien te hable de ello cuando eres un chaval, una chica o un adolescente para que ya tengas esos conocimientos y unas herramientas para detectarlo.

Visibilizar la violencia machista normalizada

P: ¿Y cree que hablar más de esto puede ayudar a «desnormalizar» estas actitudes?

R: Yo estoy convencida porque yo lo veo, lo vivo. Yo llevo desde los 25 años en la enseñanza y he tenido muchos momentos “baño”, como yo le digo. La niña encerrada en el baño y yo pasándole un Kleenex. Yo creo que hay que desmitificar el cuento de hadas que nos han vendido. Esto no quiere decir que seamos malas o crueles, pero creo que es importante que nosotras nos valoremos a nosotras mismas en primer lugar y esto implica que no permitamos que nos traten de según qué formas.

Quizás no creen que sea maltrato, porque el término maltrato tiene asociadas determinadas connotaciones muy negativas o de una violencia extrema, pero es que maltrato al final es que te traten mal, que te hagan daño y hay muchas formas de hacer daño. El protagonista, por ejemplo, nunca llega a pegarle una paliza, pero yo creo que la trata mal.

P: ¿Recondujo la historia con ese objetivo?

R: Yo lo que quería era contar lo que muchas veces nosotros consumimos como el amor, la historia del amor, el libro de literatura romántica. Y es que a veces (esos libros) entran en escenas y situaciones que yo creo que exceden determinados límites que no deberían. Al final tú puedes tomártelo como ficción y vemos muchas cosas que no son ciertas como una nave espacial, pero cuando tenemos libros que sí se parecen a la realidad y plantean este tipo de situaciones y tú te lo crees.

Yo creo que el libro es un viaje emocional. Uno llega a vivir una catarsis con su propia vida porque por desgracia todas hemos tenido que experimentar una situación dura en este sentido. No solo de parejas, sino de amigos, de un señor que se te arrima en el autobús.