Bruna

«Bruna» dibuja el cambio en el concepto de mujer “del nuevo milenio”

José Luis Picón | EFE Málaga - 1 julio, 2021

Para la escritora Beatriz Russo, el cambio de milenio supuso un revulsivo en “las relaciones interpersonales, la estética, el concepto de belleza, el concepto de mujer, su autoestima…es como los cimientos de la mujer de hoy”, por ello presenta “Bruna”, su última novela que llegará próximamente a la gran pantalla, en la que dibuja “el cambio de paradigma” que supuso 2002.

El nuevo milenio llegó con cambios «en la conciencia colectiva, como un cambio de era, de romper con todo lo anterior», y fue también «el fin» de lo que había sido hasta entonces «el mundo femenino», porque ha habido «un antes y un después» de ese momento, explica a EFE la escritora madrileña afincada en Málaga.

Bruna: producto de las generaciones que le precedieron

La protagonista, Bruna, «es la simiente, el germen de lo que supuso el cambio de milenio y la expectativa que tenía todo el mundo de que algo iba a cambiar«.

Se trata de una mujer «que tiene pánico a la soledad, porque le han inculcado que la vida era tener acompañante o marido, y está sugestionada por el amor», señala Russo, que recuerda que «antes, la gente solo salía de casa para casarse, y ahora también existe la opción de irse a vivir solo».

Ello se debe a que «tiene unos referentes maternos que son los convencionales, de ama de casa, con una conciencia de mujer muy marcada por sus antepasadas».

«Las madres suelen mantener los esquemas en sus hijos e hijas. En mi generación, los varones no hacían las tareas del hogar, todavía estaba marcada esa educación materna y no nos habíamos quitado esa carga. Los chicos estaban más consentidos y se les educaba para un futuro próspero, que se casaran y tuvieran hijos con una buena mujer», comenta.

Reivindicación desde el humor

En este libro le parecía interesante «hablar de las tragedias mínimas y de las mayores», porque se desarrolla en 2002, solo un año después del 11S, y hay «tragedias a lo largo de la novela que minimizan las tragedias personales de Bruna», una mujer «que es muy compleja mentalmente».

«Hay un punto que es reivindicativo, pero lo hago con humor, porque a través del humor se entienden mejor las cosas, se puede hacer una reivindicación y entra mejor que con el victimismo», apunta Russo.